Cerrando un año de aprendizajes invisibles (pero profundos).
Hola! :) Hay momentos del año que invitan naturalmente a detenernos. A bajar un poco el ruido externo y mirar hacia adentro; e l cierre de un año es uno de ellos... Diciembre suele venir cargado de balances, listas de pendientes y cierta sensación de “no llegué a todo”. Y en medio de eso, la maternidad sigue sucediendo... Día a día. A veces en silencio, a veces con cansancio, muchas veces con más entrega de la que somos capaces de registrar. Hoy quiero proponerte otro tipo de cierre. Uno que no se mida en logros visibles, boletines, avances comparados ni metas cumplidas. Un cierre que mire lo que no siempre se ve, pero que sí deja huella. Porque gran parte del acompañamiento que hacemos como mamás no se nota de inmediato, no siempre tiene aplausos ni resultados rápidos... Está en sostener una emoción difícil. En repetir una consigna con paciencia. En espera...