¿TODAVÍA NO LEE "DE CORRIDO"? Señales, causas y caminos posibles antes del cierre escolar.

 Hola!  :)

 Bienvenida a una nueva entrada de mi blog.   Hoy traigo un tema recurrente a esta altura del año...


Se acerca el final del ciclo lectivo. Las mochilas pesan más, los boletines se preparan y los chicos ya sueñan con las vacaciones. Pero, entre carpetas llenas de dibujos y actos de fin de año, muchas familias notan algo que genera inquietud: “todavía le cuesta leer de corrido -con fluidez-”. A veces lo descubren en casa, cuando leen juntos y las palabras salen despacito, separadas, o cuando el peque evita leer en voz alta. Otras veces lo dice la escuela, en una frase suave que igual resuena fuerte: “está un poco más lento en la lectura”. Y entonces, inevitablemente, aparece la pregunta que tantos papás y mamás me hacen por estos días: ¿será normal? ¿Será dislexia? ¿Hicimos algo mal?

   Respirá. No es momento de culpas. Es momento de comprender qué puede estar pasando. La lectura es una habilidad compleja, y para que fluya, el cerebro necesita coordinar muchas cosas al mismo tiempo: reconocer letras, recordar sonidos, unirlos, decodificar palabras, comprender su sentido y mantener la atención. Cuando alguno de esos engranajes no está del todo aceitado, la lectura se vuelve lenta o entrecortada. Y eso no siempre significa que exista una dificultad del aprendizaje; muchas veces es simplemente un proceso que aún está madurando.

   Hay varias razones que pueden explicar por qué la lectura no fluye del todo al cerrar el año. A veces, el niño no tuvo suficiente práctica con sentido: leer por obligación, sin disfrute, no favorece la automatización. Otras veces hay precursores que aún necesitan fortalecerse: la atención, la memoria de trabajo, la conciencia fonológica o la velocidad de procesamiento. También puede influir que la enseñanza no haya coincidido con la forma en que el niño aprende mejor, o que la lectura todavía no haya encontrado su espacio de placer, ese momento donde leer no es tarea sino exploración.

   ✋ Hay algunas señales que conviene observar, sin alarmarse, pero con atención: si lee con lentitud palabras conocidas, si necesita silabear para comprender, si cambia u omite palabras, si se frustra fácilmente o evita leer en voz alta.   Estas señales no son un diagnóstico, sino una invitación a mirar el proceso con más profundidad. No para etiquetar, sino para acompañar mejor. 💕

   Y la buena noticia es que todavía estás a tiempo. 🙌 Este es un gran momento para mirar el camino recorrido y fortalecer lo que falta antes de que terminen las clases. 
  • Elegí lecturas que le resulten interesantes: cuentos cortos, recetas, canciones, adivinanzas. 
  • Leé con él, alternando frases, haciendo voces, jugando con las palabras. 
  • Convertí la lectura en algo compartido y disfrutable. 
  • También podés usar juegos que estimulen la atención, la memoria y la conciencia fonológica; en Cognijuegos vas a encontrar muchos pensados justamente para fortalecer esas bases desde el juego. 
  • Y si sentís que necesitás una mirada profesional que te oriente, pedí una consulta psicopedagógica: una intervención a tiempo hace una enorme diferencia.

   El cierre del año no tiene por qué ser una carrera contrarreloj. Es, más bien, una oportunidad para mirar con ternura y propósito el proceso de aprendizaje. La lectura no se impone, se construye. Y cuando el niño se siente comprendido y acompañado, el cerebro responde con confianza y apertura. 

   Leer con fluidez no es solo cuestión de práctica, sino de vínculo, motivación y acompañamiento emocional. Porque leer, en el fondo, es una manera de entender el mundo y de entenderse a uno mismo...  Así que si tu peque todavía no lee con fluidez, no te preocupes: no está “atrasado”, está en proceso. 👉 Y ese proceso puede fortalecerse con pequeñas acciones cotidianas, con juegos, con tiempo compartido, y con el acompañamiento adecuado;  entonces, tenemos que pasar de la preocupación a la acción!

    Si querés aprender cómo acompañar a tu peque paso a paso, te invito a conocer mis Talleres y mis recursos de Cognijuegos. Juntas podemos transformar la preocupación en un plan de acción, y el esfuerzo en disfrute. Porque cuando un niño descubre el valor y placer de leer, ya nada vuelve a ser igual.

   Si este tema te dejó pensando, te invito escribirme para reservar un encuentro gratuito de orientación.  Es un espacio breve pero valioso para pensar juntas los próximos pasos y descubrir cómo acompañar su aprendizaje desde el disfrute y no desde la presión. 📚✨

  

                                                                            Vale 💜

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