¿Cómo aprenden los niños? Una mirada neuropsicopedagógica.

           Hola!  :)

     Hoy te invito a descubrir cómo aprenden los peques y por qué comprender este proceso puede transformar la forma en que los acompañamos. 💕
      Aprender no empieza en la escuela, empieza mucho antes!  Desde que un niño se sorprende mirando cómo cae una gota de agua, intenta encastrar piezas o hace mil preguntas en un mismo minuto.  Aunque parece simple curiosidad, detrás de cada descubrimiento hay un trabajo invisible de su atención, su memoria, sus emociones y esa chispa de motivación que lo impulsa a seguir explorando.

      Desde la mirada neuropsicopedagógica, entendemos el aprendizaje como un entramado entre lo biológico, lo cognitivo, lo emocional y lo social. Por eso, cada persona aprende de una manera única, y cada experiencia puede marcar un antes y un después...

 

    💭 Imaginemos la escena de un cuento antes de dormir.  El peque escucha, observa las imágenes, se concentra en la voz que lo guía: ahí está la atención, como una linterna que enfoca lo importante. Cuando recuerda quién era el lobo o qué pasó en la página anterior, aparece la memoria, que no se enciende sola, sino porque hay emoción que actúa como pegamento. Y si al día siguiente pide leer el mismo cuento, es la motivación la que lo impulsa: quiere revivir la experiencia porque le resultó significativa.
    
     Lo mismo pasa cuando juega a la tiendita y, casi sin darse cuenta, practica números, o cuando escribe un mensajito para sorprender a su abuela y se esfuerza por armar palabras... Cuando lo que aprende tiene sentido para él, el esfuerzo se transforma en desafío y no en obligación!
    
     🧠💜Aprender es un proceso donde el cerebro, las emociones y el entorno juegan juntos,  trabajan en equipo;  y en ese equipo, los adultos tenemos un papel fundamental:  acompañar con paciencia, celebrar los intentos más que los resultados, proponer experiencias que despierten curiosidad y dar lugar al juego como un escenario privilegiado para que todo esto ocurra.   

      Así, desde el saber, podemos acompañar conscientemente;  con nuestras palabras de aliento, con paciencia cuando se frustran, con la creatividad para ofrecer experiencias que despierten curiosidad.   
     
      A veces, lo que parece un simple juego de encastrar, un experimento con agua o un paseo observando hormigas, es en realidad un entrenamiento valioso para la atención, la memoria y la capacidad de resolver problemas.          
    
 
     Entonces, retomando la pregunta inicial... Podríamos decir que los  peques  aprenden con todo su ser!  Con la mente, con el cuerpo y con el corazón.  Y cuando encuentran adultos que los acompañan con confianza y empatía, ese    aprendizaje no solo se multiplica, sino que también se disfruta mucho más.
      
        
     💌 Contame: ¿qué parte del proceso de aprendizaje de tu peque te emociona más ver cada día? ¿Qué desafíos encontrás en tu acompañar?✨

       

      Vale. 💜  

    @valemanila.psp

         

 

 


                







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